Con retraso y borracho llegó al funeral que debía oficiar el cura de la Iglesia de Saint-Jean de la pequeña localidad de Muret, al sur de Francia, donde el religioso terminó propinando un puñetazo a uno de los allegados de la difunta.
Según informaron los medios locales, el párroco, que dio positivo en un test de alcoholemia, terminó detenido por los gendarmes y tendrá que responder ante la justicia, ya que el agredido presentó una denuncia.
"Titubeaba y no podía apenas hablar. Insistió en celebrar el oficio, pero nosotros nos opusimos", explica en el periódico "La Depeche" uno de los allegados presentes en la iglesia.
El religioso se negó y reaccionó violentamente, lanzando un puñetazo contra un amigo del hijo de la difunta, antes de que llegaran los gendarmes que, tras comprobar que el cura estaba ebrio, se lo llevaron a la Gendarmería mientras otro religioso se encargaba de finalizar el oficio.
En un comunicado, el arzobispado se dice "consternado" por los hechos, pide perdón a la familia y a la comunidad de Muret y asegura que tomará todas las medidas necesarias para que el párroco "se pueda liberar de su adicción al alcohol".
(Con información y fotos de La Depeche)